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Bem-vindos...

Vejo a chuva cair... o vento soprar... o sol entra pela minha janela... as nuvens passam. Tudo passa... E virão novos e bons tempos...

Bem-vindos...!

Veo la lluvia caer... el viento soplar... El sol entra por mi ventana y las nubes pasan... Todo pasa... Y vendrán nuevos y buenos tiempos...

¡Bienvenidos...!

(Alma Inquieta)

24 de dezembro de 2010



FELIZ NAVIDAD...!


Vídeo de mi querida amiga Solange... Gracias...



Mañana se celebra el Nacimiento de Jesús...

En “el pesebre de Belén”, con María y José, Lo reconocieron y adoraron los humildes pastores y los Reyes Magos que, con ansias, Lo buscaban...

En “el pesebre de cada día”, Lo reconocen quienes Lo descubren en los más necesitados o en los que tienen por compañía el Sufrimiento y la Soledad...

Que los ojos del Alma te permitan ver y te proporcionen el encuentro con el Niño recién nacido... cada día...!


Te deseo... ¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!






FELIZ NATAL...!


Amanhã celebra-se o Nascimento de Jesus...

No “presépio de Belém”, com Maria e José, reconheceram-No e adoraram-No os humildes pastores e os Reis Magos que, ansiosamente, O procuravam...

No “presépio de cada dia”, reconhece-O quem O descobre nos mais necessitados ou nos que têm por companhia o Sofrimento e a Solidão...

Que os olhos da Alma te permitam ver e te proporcionem o encontro com o Menino recém-nascido... todos os dias...!


Para todos... FELIZ NATAL E BOM ANO NOVO!



A.C.
24.12.2010


21 de dezembro de 2010



Saudades...




DEFINICIÓN DE SAUDADE... 

“Como médico de oncología, ya experimentado, con 29 largos años de profesión, puedo decir que crecí con los dramas vividos por mis pacientes...

No conocemos nuestra verdadera dimensión hasta que, sorprendidos por la adversidad, descubrimos que somos capaces de ir más allá...

Me recuerdo con emoción del Hospital de Cáncer de Pernambuco, adonde di mis primeros pasos como profesional.

Empecé a frecuentar la enfermería infantil y me apasioné por la oncología pediátrica.

Viví los dramas de mis pacientes niños... víctimas inocentes del cáncer.

Con el nacimiento de mi primera hija, el sufrimiento de los niños empezó a perturbarme.

Hasta el día que un ángel entró en mi vida. Ese ángel surgió en forma de una niña de once años, torturada por dos largos años de tratamientos, intervenciones quirúrgicas, inyecciones y todo el sufrimiento provocado por la radio y quimioterapia...

Pero jamás vi el pequeño ángel flaquear. Le vi llorar muchas veces. También vi miedo en su mirada, pero eso es normal!

Un día llegué al hospital muy temprano y encontré a mi ángel sola en la habitación.

Le pregunté por su mami. Su respuesta, aún hoy, me emociona.

Doctor – me dijo – a veces mi mami sale de la habitación para llorar a escondidas en el corredor...

Cuando me muera, creo que ella se va a quedar con mucha saudade. Pero yo no tengo miedo a la muerte. Yo no nací para esta vida!

Le pregunté:

- ¿Y qué es la muerte para ti, mi querida?

- Sabes, cuando somos pequeños, a veces, nos vamos a dormir en la cama de nuestros padres y, al día siguiente, nos despertamos en nuestra cama.

(Me acordé de mis hijas, en ese momento niñas de 6 y 2 años. Con ellas eso también sucedía.)

- Sí, es verdad – le contesté.

- Un día me voy a dormir y mi Padre viene a buscarme. Me voy a despertar en Su casa, en mi verdadera vida!

Me quedé conmocionado... no sabía que decir... Sorprendido con la madurez que el sufrimiento aceleró y la espiritualidad de esa niña.

- Y mi madre se va a quedar con saudades – agregó ella.

Emocionado, reprimiendo una lágrima, pregunté:

- Y que es para ti la saudade, mi querida?

- Saudade es el amor que se queda!

Hoy, a mis 53 años de edad, desafío a cualquiera a dar una mejor definición, más simple y objetiva para la palabra saudade: ¡...es el amor que se queda!

Mi ángel ya se fue hace muchos años. Pero me dejó una gran lección que ayudó a mejorar mi vida, intentando ser más humano y cariñoso con mis pacientes, a repensar mis valores.

Cuando llega la noche, si el cielo está limpio y veo una estrella, llamo a mi ángel que brilla y resplandece en el cielo.

Imagino ser ella una fulgurante estrella en su nueva y eterna casa.

Gracias angelito, por las lecciones que me enseñaste, por la ayuda que me diste. Qué bueno que existe la saudade! El amor que se quedó es eterno!”
(Texto del Doctor  Rogério Brandão, Médico oncológico)


Yo agregaría...

Saudade es un dolor inmenso..., un espacio vacío..., apenas llenado por el recuerdo... y por el amor eterno... que vivirá mientras viva yo...
Amor eterno que vivirá en mi corazón.
En mi caso... por tres estrellas que brillan en el cielo... 
Por ti Zé Manel, por usted Profesor Andrade... y por usted... mi suegro querido!




Saudades...

DEFINIÇÃO DE SAUDADE... 


“Como médico de oncologia, já experiente, com 29 longos anos de profissão, posso dizer que cresci com os dramas vividos pelos meus pacientes... 

Não conhecemos a nossa verdadeira dimensão até que, surpreendidos pela adversidade, descobrimos que somos capazes de ir mais além... 


Recordo-me com emoção do Hospital do Câncer de Pernambuco, onde dei os meus primeiros passos como profissional. 

Comecei a frequentar a enfermaria infantil e apaixonei-me pela oncologia pediátrica. 

Vivi os dramas dos meus pacientes, crianças... vítimas inocentes do cancro. 

Com o nascimento da minha primeira filha, o sofrimento das crianças começou a perturbar-me. 

Até ao dia em que um anjo entrou na minha vida. Esse anjo surgiu em forma de uma menina de onze anos, torturada por dois longos anos de tratamentos, intervenções cirúrgicas, injecções e todo o sofrimento provocado pela rádio e quimioterapia... 

Mas jamais vi esse pequeno anjo fraquejar. Vi-a chorar muitas vezes. Também vi medo no seu olhar, mas isso é humano! 

Um dia cheguei ao hospital bem cedo e encontrei o meu anjo sozinho no quarto. 

Perguntei-lhe pela sua mãe. A sua resposta, ainda hoje, me emociona. 

- Doutor, às vezes a minha mãe sai do quarto para chorar às escondidas no corredor... 

- Quando eu morrer, acho que ela vai sentir muita saudade. Mas eu não tenho medo da morte. Eu não nasci para esta vida! 

Perguntei-lhe: 

- E, para ti, o que é a morte, minha querida? 

- Sabe, quando somos pequenos, às vezes, adormecemos na cama dos nossos pais e, no dia seguinte, acordamos na nossa cama. 

(Lembrei-me das minhas filhas, na época com 6 e 2 anos. Com elas sucedia a mesma coisa). 

- Sim, é verdade – respondi-lhe. 

- Um dia vou adormecer e o meu Pai vem buscar-me. Vou acordar na Sua casa, na minha verdadeira vida! 

Fiquei comocionado... Não sabia o que dizer..., surpreendido com a maturidade que o sofrimento acelerou e a espiritualidade dessa menina. 

- E a minha mãe vai ficar com saudades – acrescentou. 

Emocionado, reprimindo uma lágrima, perguntei-lhe: 

- E o que é para ti a saudade, minha querida? 

- Saudade ó o amor que fica! 

Hoje, com 53 anos de idade, desafio qualquer um a dar uma melhor definição, mais simples e objectiva para a palavra saudade: é o amor que fica! 

O meu anjo já partiu há muitos anos. Mas deixou-me uma grande lição que ajudou a melhorar a minha vida, tentando ser mais humano e carinhoso com os meus pacientes, a repensar os meus valores. 

Quando chega a noite, se o céu está limpo e vejo uma estrela, chamo o meu anjo que brilha e resplandece no céu. 

Imagino ser ela uma fulgurante estrela na sua nova e eterna casa. 

Obrigada anjinho, pelas lições que me ensinaste, pela ajuda que me deste. Que bom que existe a saudade! O amor que ficou é eterno!”
(Texto do Doutor Rogério Brandão, Médico oncológico)

Eu acrescentaria... 

Saudade é uma dor imensa..., um espaço vazio..., apenas preenchido pela recordação... e pelo amor eterno... que viverá enquanto eu viva...

Amor eterno que viverá no meu coração.

No meu caso... por três estrelas que brilham no céu... 

Por ti Zé Manel, por si Professor Andrade... e por si... meu sogro querido!



A.C.
21.12.2010

18 de dezembro de 2010



No todos sonríen en Navidad...


 


Delante de esas personas olvidadas, con sus miradas perdidas, me es muy pesado el dolor del abandono.
Las calles son sus aposentos y, con un caminar lento, esperan el punzante pasar del tiempo.
El frío que se hace sentir, seguro dolerá más en el alma que en el cuerpo cubierto por escasa ropa ensuciada.
La música y las luces de Navidad que adornan las calles dan sonido y luz a la ciudad y, a la vez, tornan más evidente el silencio y la oscuridad que vive en el interior de quien sufre las inclemencias del tiempo.
Mi día casi termina. 
El termómetro dice que se registran 4º C...!
Se cruza en mi camino un cuerpo débil y a su lado un amontonado de cajas de cartón y un cobertor...
¡Podría ser hijo mío... tal vez...! Y la tristeza y la angustia me invaden...
Ya en mi auto, de regreso al confort de mi casa,  no puedo dejar de preguntarme...  y de inquietarme...:
¿Qué historia habrá detrás de quien tiene como techo la oscuridad de la noche solo interrumpida por el brillo de las estrellas...? 

¿Que habrá fallado en su vida...?

No sé la respuesta y si la supiera..., tampoco importaría mucho ya...
Pero sí, sé que mi conciencia reposará más tranquila..., dormiré en paz..., y seré feliz si lo que necesitan son palabras de afecto, un cobertor...  o un plato de comida.
¡Pues ahí siempre podrán contar conmigo...!

¿Te unes a mí...?





Nem todos sorriem no Natal... 


Diante dessas pessoas esquecidas, com o olhar perdido, torna-se, para mim, insuportável o peso da dor do abandono. 

As ruas são os seus aposentos e, com um caminhar lento, esperam o penoso passar do tempo. 

O frio que se faz sentir, seguramente doerá mais na alma que no corpo coberto pela escassa roupa encardida. 

A música e as luzes de Natal que adornam as ruas dão som e luz à cidade e, ao mesmo tempo, tornam mais evidente o silêncio e a escuridão que vive no interior de quem sofre as inclemências do tempo. 

O meu dia quase chega ao fim. 

O termómetro diz que se registam 4º C...! 

Cruza-se no meu caminho um corpo frágil e, a seu lado, um amontoado de caixas de cartão e um cobertor... 

Poderia ser meu filho... talvez...! E a tristeza e a angústia invadem-me... 

Já no meu carro, de regresso ao conforto da minha casa, não posso deixar de me perguntar... e de me inquietar...: 

Que história haverá por trás de quem tem como tecto a escuridão da noite apenas interrompida pelo brilho das estrelas...? 


Que terá falhado na sua vida...? 


Não sei a resposta e se a soubesse..., tão-pouco importaria muito já... 

Mas sim, sei que a minha consciência repousará mais tranquila..., dormirei em paz..., e serei feliz se o que necessitam são palavras de afecto, um cobertor... ou um prato de comida... 

Pois, sempre poderão contar comigo...! 


Queres unir-te a mim...?




A.C.
18.12.2010


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